He observado con asombro cómo a la Unión Europea le traía sin cuidado el problema de la inmigración ilegal en España. Respaldaban su postura con la circunstancia de que Zapatero fue por libre a la hora de decidir su política sobre inmigración ilegal y que, por tanto, ahora sería él el único responsable de encontrar soluciones al problema que ha originado. Y el Partido Popular tan contento, aunque olvidan que ellos hicieron lo mismo con la política de empleo hace unos años, política que iba en contra de las directrices de la Unión.
Llevo toda la semana viendo en Antena 3 cómo promocionaban el enésimo pase de la película "Con Air" para la noche del domingo. Como yo formaba parte de la audiencia de la serie "24", que se emitía también a las 22.00 horas de esa noche, pensé que habrían cambiado de día la emisión de los siguientes capítulos. Ingenuamente pensé que la pondrían en la noche de los miércoles, pero me encontré con una serie nueva de Ana Obregón (entre zapping y zapping intenté averiguar de qué iba esa serie y no conseguí enterarme). Dije entonces: será en la noche de los jueves, pero me volví a encontrar con otro capítulo de "Aquí no hay quien viva" que ya había visto con anterioridad, y me quedé dormido. Ha tenido que ser a través de Internet como me he enterado del futuro de "24".
Nos encontramos ante nuevas circunstancias del mundo que nos ha tocado vivir. Y éste, perfectamente, puede ser el resumen de la última semana para muchos de nosotros. Descubrimos que los matemáticos también tienen sus asociaciones y congresos, y que los libros de geografía que tenemos en nuestras casas han de ser actualizados más veces que nuestros sistemas informáticos.
Resulta difícil explicar cuándo una canción, por mucha calidad que tenga, llega a convertirse en un himno. Para ello tienen que darse determinadas circunstancias: que guste, que simbolice un hecho concreto y que sea sentido en lo más íntimo de la persona como un elemento común musical de un grupo de personas.
Como ocurre cada año por estas fechas, llega el momento de cumplir con Hacienda en la declaración. Y, como también ocurrió en los pasados ejercicios, descubrimos con asombro que no se cumple la promesa de que pagamos menos impuestos directos, cuando menos en nuestro caso.

